Una ‘app’ ayuda a tomar decisiones

Una ‘app’ ayuda a tomar decisiones

Hablar con uno mismo va a dejar de ser una metáfora muy pronto gracias a Sidekik, una aplicación móvil que utiliza los datos que el usuario deja en la red para construir una inteligencia artificial con la que uno puede interactuar.

La app ha sido desarrollada por jóvenes talentos con experiencia en empresas de Silicon Valley y está siendo ultimada para que los primeros usuarios puedan tener su Sidekik a partir de este otoño. El programa pretende dar voz al rastro online de cada persona y “convertirla en una versión artificial de uno mismo en la que delegar la toma de decisiones diaria”, según Johannes Tammekänd, CEO de la app. “Un amigo que lo sabe todo de ti”, ha añadido.

Las decisiones que podrá tomar Sidekik por el usuario irán desde “qué debería comer hoy” hasta “con quién debería salir o qué carrera” tendría que desarrollar, ha añadido Tammekänd. La complejidad de las mismas depende del nivel de acceso de la app al resto de perfiles online del usuario, aunque inicialmente solo será necesario permitirle entrar en Facebook. Nada desdeñable: cada minuto se publican más de medio millón de comentarios, según el software DOMO.

El poder de los datos, en manos de los usuarios

La premisa detrás de Sidekik es que cada uno deja tras de sí una amplia cantidad de datos, así que habría que permitir que sean los usuarios y no las grandes empresas tecnológicas los que se aprovechen de ello.

El volumen de datos con el que un Sidekik -o cualquier otro servicio online– puede jugar es grande. DOMO estima que cada hora se envían más de 15 millones de mensajes, casi medio millón de tuits y se ven 4.146.600 vídeos de Youtube. Además los usuarios cuelgan más de 45.000 fotos en Instagram y deslizan a  o a No casi un millón de fotos en Tindr.

La mayor parte de los estudios llevados a cabo al respecto muestran que muchos de estos datos se intercambian en abierto, según el periodista Charles Arthur (después de todo, hay estimaciones que dicen que leer los términos de servicio de todos los servicios online que uno utiliza llevaría 76 horas al año, tal y como recoge Time). Esta falta de privacidad ha llevado a algunas de las grandes empresas tecnológicas a tener que lidiar con grandes escándalos en los últimos meses.

El ejemplo más reciente es el de Google, que acaba de anunciar que cerrará su red social después de haber localizado un bug que ha permitido extraer datos a 438 apps. El que ha tenido más repercusión ha sido el de Cambridge Analytica, un negocio que obtuvo datos de 50 millones de usuarios de Facebook que utilizaba para diseñar campañas publicitarias para marcas y causas políticas, como el brexit.

“Algunas de las compañías ya saben más sobre tu vida que tu mismo, así que lo que hará Sidekik será igualar las condiciones”, ha explicado Tammekänd. Para evitar este tipo de filtraciones, la compañía destaca en su web que la app dará la opción de mantener todos los datos en el móvil del usuario y no en una nube con el resto de usuarios.

El pensamiento colectivo

Los planes de futuro de Sidekik pasan por incentivar lo que su CEO describe como “pensamiento colectivo”. La compañía estima que para 2020 la app de un ciudadano corriente podrá interactuar con los de millones de personas para ayudarle a uno a tomar decisiones.

“Imagínate un mundo en el que puedes intercambiar tus pensamientos con grandes pensadores de la humanidad. Si eres un aspirante a actor, podrías hablar con Leonardo DiCaprio; si tienes la pasión de un emprendedor, podrías discutirlo con Elon Musk”, ha relatado Tammekänd. O, más concretamente, con su Sidekik.

La inteligencia artificial, ¿utopía o apocalipsis?

Los grandes avances tecnológicos de los últimos años han generado opiniones radicalmente opuestas con respecto a qué aspecto tendrá la sociedad cuando una inteligencia artificial como Sidekik forme parte de su día a día.

El fundador de Tesla, Elon Musk, ha descrito la inteligencia artificial como una amenaza “increíblemente más grande que Corea del Norte” y ha instado a que el desarrollo de esta tecnología se vea sometida a estrictas regulaciones.

El CEO de Microsoft, Bill Gates, rechaza completamente esta idea. En una charla ante estudiantes dijo que “la inteligencia artificial es la última de una larga lista de tecnologías que nos permite producir mucho más con mucha menos mano de obra”. “Por la mayor parte, esta ha sido una buena tendencia en los últimos siglos”, añadió.

La comunidad tecnológica se situa en un punto medio entre ambos: admiten los beneficios de esta tecnología descritos por Gates, pero también advierten sobre sus riesgos potenciales.

Sin llegar al extremo apocalíptico de Musk, el instituto ‘Futuro of Life’ habla en una carta abierta firmada por más de 8.000 expertos sobre como la inteligencia artificial podría aumentar la desigualdad en el mundo por la automatización de trabajos, por ejemplo.

También incide en la dificultad de reflejar en este tipo de tecnología todos los matices de la conciencia humana: “¿Cómo debería valorar un vehículo automático la posibilidad de hacer daño a una persona contra la posibilidad de causar un inmenso daño material?”.

Tammekänd se sitúa en la línea de Bill Gates y dibuja un futuro en el que la inteligencia artificial economiza nuestro tiempo. El CEO imagina una ‘app’ que –en unos años– va a cientos de miles de entrevistas de trabajo para enviar al usuario un listado de las empresas donde tiene más éxito de ser contratado o va a miles de citas románticas para remitir los perfiles de la gente con la que uno tiene más posibilidades ‘de hacer match’.

“Esto nos ayudará a salir de nuestra burbuja y desbloquear el increíble poder del pensamiento colectivo. El mundo se conectará a través de nuestra inteligencia artificial”, ha señalado el CEO de la compañía.

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