Sánchez planta cara a Torra y le ofrece la salida de otro Estatut
Pedro Sanchez

Sánchez planta cara a Torra y le ofrece la salida de otro Estatut

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha endurecido este miércoles por la mañana su posición sobre Cataluña en el primer debate monográfico que se celebra en el Congreso de los Diputados desde que llegó a la presidencia del Ejecutivo el pasado mes de junio. Acosado por los ataques del PP y Ciudadanos, que piden más mano dura, y por los grupos nacionalistas, que se mantienen firmes en sus aspiraciones independentistas, el presidente ha advertido de que no tolerará el incumplimiento de la Constitución, ni aceptará propuestas recentralizadoras. Sánchez ha reprochado a los partidos que apuestan por el secesionismo que están creando un relato de “mentiras y agravios”. El presidente ha instado a los independentistas a que piensen en la otra mitad de Cataluña que no quiere la independencia.

“No aceptaré una nueva vulneración de la Constitución en Cataluña”, ha avisado Sánchez. Ante esta advertencia caben medidas parciales, pero también la aplicación del artículo 155 de la Ley Fundamental para intervenir la autonomía catalana en caso de que el reto soberanista persista. En la sesión celebrada en la Cámara baja, Sánchez ha dejado claro que no autorizará un referéndum sobre esa comunidad autónoma, y que por tanto solo cabe el “desarrollo y perfeccionamiento” del autogobierno, es decir, una reforma del Estatuto. Durante seis horas la bronca ha sido absoluta y en todas las direcciones. Si la crisis secesionista de Cataluña estuvo presente en la campaña electoral andaluza, en este debate ha sido Andalucía la protagonista. Sánchez ha lanzado a modo de reproche que el PP y Ciudadanos vayan a gobernar en esta comunidad autónoma con la extrema derecha representada por Vox.

La oposición ha vuelto a exigir al jefe del Ejecutivo que intervenga ya en Cataluña y también que convoque elecciones generales de las que salga un “Gobierno fuerte” que pueda afrontar la situación en ese territorio. Sánchez llegó al hemiciclo con la idea de adelantarse a todas las críticas y  pasar a la ofensiva contra los independentistas para desmontar los ataques de todo signo. El  debate ha sido duro, y sin posibilidad de encuentro con los independentistas.

El Gobierno no tendrá contemplaciones si vuelve a producirse “una omisión de funciones” de los mandos políticos catalanes, como ocurrió, en su opinión, el pasado fin de semana cuando el Govern no dio instrucciones a la policía autonómica para que impidiera el corte de la AP-7 por parte de los CDR. El presidente ha advertido de que enviará a la policía a Cataluña, si ello es necesario, para garantizar la seguridad y mantener el orden público en esa comunidad autónoma. El recordatorio de Sánchez llega dos días después del envío de tres cartas a otros tantos responsables de la Generalitat con la requisitoria de que si no cumplen con sus obligaciones, el Estado tomará medidas para que lo hagan.

El Brexit y la ‘vía eslovena’

El jefe de Gobierno ha aprovechado su intervención sobre los acuerdos del último Consejo Europeo sobre el Brexit y el debate monográfico de la situación en Cataluña para concluir que ambas situaciones “van contra el proyecto común europeo”. Y ha intentado cercenar toda esperanza de las exigencias del independentismo catalán: “Nada divide más que un referéndum”. También ha indicado el camino a los secesionistas, afirmando que la única solución es “diálogo para más autogobierno, pero todo dentro de la Constitución”.

“Nada mejor que un referéndum para partir la sociedad en dos”, ha destacado, recordando que “en Escocia se hizo un referéndum en virtud de un tratado con más de tres siglos de antigüedad”. Y ha explicado que el Brexit ha dividido al Reino Unido y ha perjudicado gravemente el porvenir de las jóvenes generaciones de británicos que no quieren irse de la Unión Europea. El presidente del Gobierno ha remarcado que “el independentismo catalán socava el proyecto común europeo”. La invocación de la vía eslovena por parte del presidente de la Generalitat, Quim Torra, es “inaceptable”, para Sánchez, ya que ese camino se saldó con una guerra en la que perdieron la vida casi un centenar de personas.

La intervención del presidente en la Cámara baja ha arrancado con dos declaraciones de principios. Una sobre el rechazo a la pasividad de las autoridades catalanas; la siguiente, la reafirmación de que se celebrará el próximo día 21 un Consejo de Ministros en Barcelona en el que se aprobará la subida del salario mínimo interprofesional a 900 euros. Eso significa que tomará esta medida por decreto, sin esperar a los Presupuestos para el próximo año, que todavía están en el aire. “Un país rico no puede tener trabajadores pobres”, ha zanjado desde la tribuna del hemiciclo.

De su proyecto para España, las consecuencias del Brexit y Cataluña ha asegurado: “La sociedad catalana rechaza el unilateralismo y sitúa a la mayoría de los catalanes en el camino del autogobierno. En ese espacio van a encontrar al Gobierno”. Sánchez ha dado muestras de no tener intención de poner fin a su Ejecutivo en breve e incluso ha pedido implícitamente a los grupos nacionalistas que aprueben las cuentas del Estado, porque beneficiarán a los catalanes. Tiempo, diálogo y lealtad, es su receta para Cataluña. “Señor Casado, señor Rivera, solo les pido la misma lealtad que yo tuve en la oposición”, ha reclamado.

Pablo Iglesias, portavoz de Unidos Podemos, trató de recuperar el espíritu que llevó a varios grupos de la Cámara a aprobar la moción de censura de Pedro Sánchez en aras de construir un “proyecto político” con fuerte contenido social y de derechos. Iglesias animó a aprobar los Presupuestos del Estado. “Hay malestar en España por los recortes habidos y deberíamos aprobar todos los grupos unos nuevos Presupuestos”. Esta ha sido la respuesta que ha dado el presidente del Gobierno al diputado de ERC Gabriel Rufián que le había preguntado qué iba a hacer para “parar a la ultraderecha”. El jefe de gobierno le ha preguntado a Rufián qué iba a hacer él para parar a esa ultraderecha. “Yo le ofrezco hacer un frente antifascista para que los tres jinetes del Apocalipsis, Rivera, Casado y Abascal, no lleguen a las puertas de La Moncloa. “Con moderación y sentido común”, ha respondido Sánchez.

TARDÀ VUELVE A LLAMAR “FASCISTA” A RIVERA Y PASTOR LO RETIRA DEL DIARIO DE SESIONES

A. D. / J. C., MADRID

“Usted, señor Rivera, es un fascista”. Así de directo, duro y contundente  comenzó su primera intervención en las réplicas el portavoz de ERC, Joan Tardà, tras escuchar cómo el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, les había vuelto calificar como “golpistas” por sus actuaciones en el proceso independentista en Cataluña. Tardà ya avisó hace unas semanas en el Congreso, ante unas intervenciones similares de Rivera, de que cada vez que escuchara esa palabra respondería con un “fascista” y es lo que ha hecho este miércoles. En aquella ocasión la presidenta del Congreso, Ana Pastor, ya respondió inmediatamente que retiraría ambas ofensas del diario de sesiones de los debates (aunque de una forma simbólica, porque la transcripción literal no se puede borrar) y es lo que ha vuelto a explicar este miércoles, aunque al final de la intervención de Tardà. En esta ocasión, Rivera no ha llegado siquiera a pedir la palabra por alusiones.

El portavoz de ERC se ha enardecido tras llamar “fascista” de nuevo a Rivera y después ha arremetido incluso contra Pablo Iglesias por haberle cuestionado que se hubiera olvidado en su anterior alocución de que la corrupción no solo ha manchado en España al PP de Mariano Rajoy o al PSOE andaluz con los ERE sino también a partidos nacionalistas catalanes como en la época de Jordi Pujol al frente de la Generalitat. Tardà tachó esa alusión de Iglesias de “puñalada trapera”. También le reprochó que hubiese etiquetado al político conservador catalán Francés Cambó como republicano cuando, según su criterio, solo fue un “accidentalista”. Asimismo, Tardà atacó a Sánchez por no haber corregido a su ministro de Exteriores, Josep Borrell, la bestia negra del nacionalismo, por haber acusado a un miembro de su grupo de haberle escupido cuando el señalado asegura que eso nunca ocurrió. Ni Iglesias ni Sánchez ni Rivera le respondieron.

Ana Pastor volvió a asumir el papel de árbitro del Congreso para renovar su decisión de no permitir insultos personales entre diputados en la Cámara, tanto en alusión a las referencias de “golpistas” como de “fascistas”. La presidenta de la Cámara reconvino a los parlamentarios que, como adultos, deberían saber que “se puede hacer política y de la buena y defender ideas y no seguir por ese camino”. Pastor, que había sido piropeada en el pleno por Pablo Iglesias por su estilo moderado, concluyó con otra admonición: “La política no es insultar y es construir con la palabra”.

Por: El País

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