Radioterapia intraoperatoria, aliada del cáncer de mama

Radioterapia intraoperatoria, aliada del cáncer de mama


La investigación y los avances tecnológicos marcan el devenir del tratamiento oncológico actual. Buena prueba de ello es la radioterapia intraoperatoria en quirófano, una vanguardista técnica que se utiliza de forma pionera en el Hospital Quirónsalud Torrevieja gracias al empleo del sistema Mobetrón, un acelerador de electrones móvil que es único en nuestro país.

La radioterapia intraoperatoria en quirófano «es una técnica de alta precisión en la que se administra una fracción única y elevada de radioterapia durante un acto quirúrgico sobre el lecho tumoral, con la ventaja de la visualización directa de ese lecho a tratar, lo que evita, además, la irradiación innecesaria de los tejidos sanos circundantes», explica Rosa María Cañón, responsable de la Unidad de Oncología Radioterápica de la Plataforma de Oncología del Hospital Quirónsalud Torrevieja, quien detalla que «el procedimiento de irradiación en quirófano dura apenas 30 minutos y permite aumentar la dosis de radiación según las necesidades de cada paciente, lo que suele equivaler a las habituales 25 o 30 sesiones de irradiación externa de los tratamientos más convencionales».

Aunque la radioterapia intraoperatoria en quirófano se utiliza en el tratamiento de tumores malignos como el cáncer gástrico, de páncreas, de recto, de pulmón, en diferentes sarcomas y en tumores ginecológicos (entre otros), esta técnica resulta realmente muy beneficiosa en pacientes con cáncer precoz de mama. Es lo que se denomina, en concreto, terapia «one step», ya que permite, en un sólo acto quirúrgico, la extirpación del tumor, la irradiación de la zona y la reconstrucción oncoplástica de la mama, lo que supone suprimir las sesiones de radioterapia externa tradicionales.

Para beneficiarse de las ventajas de esta nueva técnica «one step», el paciente debe cumplir algunos requisitos «que están consensuados a nivel internacional», asegura Cañón. En concreto, los criterios que marcan la recomendacion de utilizar este procedimiento «son la edad, ya que el consenso es utilizarla en mayores de 50 años; el tamaño y características del tumor, pues debe ser pequeño y no haber afectado a los ganglios, y ser incipiente. Cuando estos requisitos se cumplen, que suele ser en la mayoría de las pacientes en las que se les detecta el cáncer de mama a través de las campañas de screening con mamografía, utilizamos la técnica ‘‘one step’’».

Más calidad de vida

De esta manera, el paciente mejora en gran medida su calidad de vida. «El cambio es espectacular, tanto a nivel médico como de cara al paciente. En el primer aspecto, el hecho de poder dar una dosis de radiación en quirófano nos ayuda a incrementar la posibilidad de control local y, por tanto, a mejorar la curación. Eso revierte, además, en un aumento de la calidad de vida del paciente, ya que acorta o suprime los días de irradiación externa posterior y disminuye los efectos secundarios, como la inflamación en la mama, las molestias en la piel, etc. De esta manera, la persona puede recuperar antes su vida normal», detalla Cañón.

Hasta ahora, el principal inconveniente para el desarrollo de la radioterapia intraoperatoria ha sido, tal y como aclara Cañón, «el desplazamiento del paciente desde el quirófano al búnker de tratamiento, pero este problema ya se ha solucionado gracias al desarrollo de pequeños aceleradores de electrones que se ubican en el quirófano, con lo que se evitan los riesgos de dicho traslado, se acortan los tiempos del procedimiento y se incrementa la calidad de vida de los pacientes».

El tratamiento de radioterapia intraoperatoria en quirófano está integrado en los actuales programas multidisciplinares de tratamiento oncológico, que tienen como objetivo aumentar la tasa de éxito de curación de los pacientes, ya que esta tecnología «permite administrar tratamiento a diferentes tejidos, espesores y cavidades volumétricas, es decir, a gran variedad de tumores y localizaciones, no sólo a pacientes con cáncer de mama», detalla Cañón.

Y esto se lleva a cabo gracias a la colaboración con el resto de departamentos (cirujanos, anestesistas, ginecólogos, patólogos, etc.) que trabajan coordinados en un programa multidisciplinar que permite adaptar el tratamiento según las necesidades del paciente, lo que entendemos por oncología personalizada.


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