La mujer marca el ritmo en el siglo XXI
La mujer marca el ritmo en el siglo XXI

La mujer marca el ritmo en el siglo XXI

Si el ritmo en la música popular lo marcaron en el siglo XX los hombres, en el siglo XXI es ya de las mujeres. Ellas son las protagonistas para hacernos mover el esqueleto, pero también para explicarnos la vida a través de canciones. Un estudio de la radio pública estadounidense NPR Music determina que el papel de la mujer es esencial para entender el sonido de nuestros tiempos. NPR Music, una organización de medios conformada por una red de 900 estaciones de radio pública en Estados Unidos, ha analizado los éxitos musicales desde el año 2000 hasta hoy para concluir que las mujeres son más influyentes y determinantes que los hombres en la creación musical al “desafiar todas las categorías artísticas” y “empujar el sonido en nuevas direcciones”. Dentro de su proyecto Turning the Tables, que tiene como objetivo cambiar el canon de la música popular hacia formas más inclusivas, la prestigiosa organización radiofónica ha avalado esta tesis con un listado de 200 “imprescindibles composiciones femeninas”, elaborado por un panel de 70 expertas de la industria musical norteamericana.

Estas 200 canciones son un colorido muestrario de los géneros modernos del nuevo siglo y demuestran que la música de nuestra época no se podría entender sin las mujeres. De hecho, se sacan conclusiones como que varias cantantes y compositoras negras y latinas han reformulado la música pop desde diferentes frentes estilísticos. Entre las primeras, se encuentran M.I.A. –que preside la lista con su canción Paper Planes-, Beyoncé, Nicki Minaj, Janelle Monáe, Alicia Keys, Solange o Brittany Howard de Alabama Shakes. Sus mejores temas, que vienen del legado de la música afroamericana, bien sea el soul, el rhythm and blues, el funk o el hip hop, han puesto ritmo a este siglo. Sucede lo mismo con latinas como Xenia Rubinos, Amara La Negra, Natalia Lafourcade, Ana Tijoux o Bomba Estéreo. Ellas han explorado en las sonoridades y las temáticas con gran calidad. Incluso en el reggaetón, el último grito latinoamericano bailable con impacto mundial que parece territorio de hombres como Luis Fonsi, Maluma, J. Balvin o Daddy Yankee, existen reguetoneras destacadas como Karol G, Natti Natasha o Anitta.

“La sociedad no ha cambiado espontáneamente y ha avanzado siendo menos patriarcal gracias al trabajo de mujeres en otros tiempos. Un ejemplo que ha abierto el camino en la música para las mujeres es Madonna”, afirma Laura Viñuela, musicóloga feminista y consultora de género. El caso de Madonna en el pop viene también precedido en el siglo pasado por figuras como Billie Holiday en el jazz, Wanda Jackson en el country, Janis Joplin en el blues o Patti Smith en el rock. Pero basta un simple vistazo al listado de NPR Music para verificar que el liderazgo creativo femenino en nuestros días no es algo puntual y encima está en todos los ámbitos. Allí aparecen también el pop bailable de Rihanna, Lady Gaga, Florence and The Machine, Lorde o Dua Lipa; el rap de Ms. Lauryn Hill o Cardi B; el rock de Courtney Barnett, Haim o Yeah Yeah Yeahs; el folk de Brandi Carlile o Feist; el soul de Sharon Jones, Erykah Badu o Alabama Shakes; el blues revisado de Valerine June o Rhiannon Giddens; el jazz de Cécile McLorin Salvant o Lizz Wright o la sugerencia indie de Regina Spektor, Joanna Newsom o Sharon Van Etten. También hay superventas como Taylor Swift y Adele, quien se repite con varias canciones en la selección de la radio norteamericana. De hecho, más allá de este trabajo de NPR Music, el siglo XXI cuenta con otros hechos definitivos que reflejan el trascendental valor de la mujer en la música, como los récords de Adele en venta de discos, convirtiéndose en la artista más comercial de esta centuria. Asimismo, entre las giras más espectaculares y recaudatorias están las de Beyoncé y Lady Gaga, quien además ostenta, por encima de Paul McCartney, Bruce Springsteen, Prince o Rolling Stones, el récord de audiencia con más de 150 millones de espectadores en el medio tiempo de la Super Bowl, el gran escaparate mediático del año en Estados Unidos.

NPR Music hace un estudio global, fijándose especialmente en las consecuencias en el mercado anglosajón, pero sin atender a países ni regiones. Con todo, se puede decir que el éxito y la influencia de las mujeres en la música actual, tal y como recoge la radio estadounidense, también se puede transpolar a la música española, donde el último gran fenómeno lleva nombre de mujer: Rosalía. “Siempre hemos estado presentes en la historia de la música, pero ahora es cuando de verdad tenemos visibilidad”, asegura la cantaora, que desafía todos los cánones desde su pasión flamenca. Al igual que han hecho Florence + The Machine o Hurray For The Riff Raff, dos de las nuevas compositoras anglosajonas más rompedoras, Rosalía empuja el sonido de nuestros días a otras direcciones. Como se ha visto en sus dos últimos éxitos publicados este verano, Malamente y Pienso en tu mirá, no tiene problema en mezclar el cante primitivo con el R&Bcontemporáneo o el trap: “Estoy comprometida con la forma en que siento la música. Y esta forma tiene riesgo y experimentación. Como mujer es muy importante tener libertad. Nosotras tenemos que estar más atentas porque es más difícil liderar proyectos. Tienes que tenerlo muy claro porque normalmente estamos rodeadas de hombres y acostumbran a imponer su estilo. Pero no he tenido prisa por entrar en la industria. No he querido ponerme en manos de nadie. He dado pocos pasos pero muy firmes. Me guiado por la intuición”. Rosalía también reconoce que se ha fijado en mujeres como Lauren Hyll y Björk: “Son muy importantes para mí porque son productoras ejecutivas de sus trabajos, que siempre son roles destinados a los hombres. Ellas han visibilizado este trabajo y yo hago lo mismo. Controlo todo. De hecho, en mi equipo son todo mujeres”.

Nuevas fronteras se han explorado en la música española gracias al trabajo de mujeres como Sílvia Pérez Cruz, ganadora de un premio Goya a la mejor canción, o Rocío Márquez, que ha reinventado los límites del flamenco tradicional desde su defensa femenina. “Cuando gané la Lámpara minera, me quedé un año paralizada porque no quería fallar a nadie. Pensaba que me habían dado la aprobación en un mundo tan masculino. Pero pensé que no tenía que pasar ningún peaje. Saqué los pies del plato. Para mí lo importante es tratar de respetarme a mí misma”, confiesa Márquez. En la misma línea lleva trabajando Eva Amaral desde que el disco Estrella de mar se convirtió en el más vendido de 2002 en España. “Las cantantes que querían tomar las riendas de su carrera y componer lo que ellas mismas interpretaban se encontraban con muchas barreras por parte de una industria machista que no les dejaba desarrollar su propio estilo. Ahora la sociedad evoluciona hacia la igualdad y eso también se refleja en la música. Todavía queda mucho por avanzar”, asegura Amaral. Por ejemplo, conseguir en los festivales más presencia femenina en la programación y repartir más premios entre mujeres en eventos de la industria como los Grammy en EE UU. Es lo que Viñuela llama alcanzar “una realidad a largo plazo”. Porque, sin ellas, definitivamente, el ritmo de nuestros días sería mucho menos pegadizo, alegre, resistente, emotivo, sensual, triunfante.

 

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