Asesina en Alzira

Homicida en Alzira asesinó a la niña al amenazar la madre con denunciarlo

Una tranquila tarde de domingo en la ciudad de Alzira se tornó de repente en una de las más sombrías que recuerda la capital de la Ribera Alta. Desgraciadamente, había vivido en años anteriores episodios de gran violencia, pero nunca con la crueldad de lo ocurrido en una vivienda del número 12 de la calle Pare Castells.

Un joven de 28 años, Mihail D., presuntamente degolló a su única hija, de apenas dos años. Los hechos se produjeron minutos antes de las cinco de la tarde. En el seno del matrimonio, formado por este hombre y su esposa Victorita, ambos de nacionalidad rumana, la relación no era nada buena. Incluso estaba sobre la mesa la opción de una separación, como señalaron algunos familiares próximos. En anteriores discusiones, según allegados de la pareja, él ya la había amenazado con hacer daño a la pequeña.

Pero ayer, cuando la mujer se marchó decidida a denunciar a su marido, éste cumplió su fatal advertencia y degolló a su hija. Según algunas fuentes, tras cometer el crimen, llamó por teléfono a su esposa y le dijo lo que había sucedido.

Posteriormente, y por causas que se investigan, el hombre trató de descolgarse por el balcón de la vivienda. Tras engancharse a uno de los toldos, cayó de espaldas desde un segundo piso sobre la luna de un coche estacionado a la puerta de su casa. Los clientes del bar redujeron a Mihail después de que éste les reconociera lo que había hecho. Lo inmovilizaron a la espera de la llegada de la policía. La investigación deberá determinar si el hombre trató de suicidarse tras lo ocurrido.

Una de las vecinas de la finca explicó que su hijo, de ocho años, escuchó un ruido sordo que correspondía a la caída del hombre sobre el coche «y me avisó. Yo estaba en el otro lado de la casa y no había escuchado nada. Me asomé, vi lo que había pasado y le dije que era una maceta que había caído».

Traslado a comisaria
Un minuto antes de las cinco de la tarde se recibió un aviso sobre lo ocurrido en esta vivienda. En unos pocos minutos, la Policía Local de Alzira se personó en el lugar del crimen y se llevó al presunto autor al Hospital Universitario de la Ribera. Allí fue atendido de unas heridas sin demasiada importancia en la cabeza, le colocaron varias grapas, y, posteriormente, y siempre custodiado por agentes de la Policía, fue trasladado hasta la comisaría, donde pasó la noche a la espera de pasar a disposición judicial.

Los policías tuvieron que echar abajo la puerta de la vivienda, donde se encontraron con una escena extremadamente dolorosa. «No hay palabras para explicarlo», fue el único comentario que realizó uno de los agentes.

Mientras tanto, la madre de la pequeña llegó a la vivienda. Los agentes le impidieron el acceso a la misma para no toparse con el horror. En ese momento la mujer tuvo que ser atendida por los servicios sanitarios y trasladada al Hospital al sufrir un ataque de ansiedad.

En el lugar de los hechos comenzaron a concentrarse un buen número de vecinos y curiosos. Minutos después apareció el alcalde de la localidad, Diego Gómez, y varios concejales. El primer edil, consternado y emocionado por lo ocurrido, señaló que hoy a mediodía, primer día de luto oficial, se guardarán tres minutos de silencio por la pequeña frente a las puertas del ayuntamiento.

Gómez señaló que no había constancia de denuncias previas contra el hombre ni en el departamento de Servicios Sociales se había alertado de algún modo sobre la situación que pudiera darse en esta familia. Para la primera hora de la mañana de hoy está prevista una reunión de los diferentes departamentos para recopilar la información existente.

Un equipo de policía judicial y de investigación recorrió minuciosamente la vivienda para tratar de hallar pistas que diesen luz al crimen y que determinasen exactamente las circunstancias de lo ocurrido. Minutos antes de las ocho de la tarde, el cuerpo sin vida de la menor salía de la vivienda en medio del estupor y la consternación de los vecinos.

Los residentes de la zona la recordaban como «una nena muy guapa y pequeñita que se animaba a jugar con los niños en el parque». Incluso algunos de los residentes se persignó al paso de la furgoneta que transportaba el cadáver de la menor.

Huérfanos de la violencia
Save the Children recordó ayer la necesidad urgente de poner en marcha una ley que proteja a los niños y niñas de todas las formas de violencia. En los dos últimos años, destacaron desde la organización, más de 70 niños y niñas han quedado huérfanos como consecuencia directa de la violencia de género. Al menos siete de ellos perdieron la vida en la misma agresión en la que la perecía su madre.

«En España, la violencia contra la infancia permanece como una realidad oculta pese a las cifras conocidas», denuncian. En 2015, el último año del que se tienen datos, se registraron 35.913 denuncias por actos violentos contra la infancia.

El responsable de Save the Children en la Comunitat, Rodrigo Hernández, recordó ayer la «necesidad de invertir todos los recursos posibles para prevenir la violencia contra los niños y poder garantizar su protección, tanto por parte del Consell como del Gobierno central». A este respecto, considera «necesario que exista el mayor consenso posible».

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