Tabaco de Liar

¿Es menos perjudicial para la salud el tabaco de liar que el manufacturado de cajetilla?


La subida de los precios de la cajetilla de tabaco y la crisis económica hizo que muchos fumadores sustituyeran las cajetillas de cigarros convencionales por envases de tabaco de liar, más baratos y sobre los cuales existe una creencia popular de que es menos dañino para la salud. Nada más lejos de la realidad: ya en 2014 expertos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) avisaban de que al fumar tabaco de liar se aspira más monóxido de carbono que si se fuma un cigarrillo convencional. “No es cierto que el tabaco de liar sea más natural ni más fácil de dejar”, alertó el año pasado con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora este martes, el entonces secretario de Salud Pública de la Generalitat de Cataluña, Antoni Mateu. Para Mateu, existen pruebas científicas que indican que los cigarrillos de liar cuentan con dosis superiores de nicotina y aditivos, y que los fumadores de este tipo de tabaco “no saben lo que consumen” porque los fabricantes no están obligados a indicar los contenidos de nicotina y alquitrán. Tabaco de liar: sus compuestos Según las conclusiones de un estudio publicado en 2011 por el Centro de Investigación y Control de la Calidad del Instituto Nacional de Consumo, el tabaco de liar puede llegar a contener hasta el 70% más de nicotina de lo permitido en los cigarrillos convencionales, hasta el 85% más de alquitrán y el 84% más de monóxido de carbono.

La investigación llevada a cabo en 2014 por Separ y publicada en la revista Prevención del Tabaquismo incidían en que solo el 33% de las marcas de tabaco de liar indican los contenidos de nicotina y alquitrán en el paquete. En el caso del monóxido de carbono, el etiquetado “es nulo”, según los especialistas de Separ. Dicho estudio sobre el tabaquismo revelaba que los fumadores de tabaco de liar presentan concentraciones más altas de monóxido de carbono (CO) en su aire espirado que los de tabaco manufacturado (27,9 frente a 21,48 partículas por millón de unidades), a pesar de que estos últimos consumen más cigarrillos diarios (18,5 frente a 27,9). El motivo principal es que se quema más papel en cada calada.

Según el doctor Carlos Jiménez Ruiz, director del programa de investigación en tabaquismo de Separ, los resultados de la investigación constataron que el 30% de los fumadores de tabaco de liar confesó que cambiaron al consumo de este tipo de tabaco pensando que era más saludable. Como consecuencia, todos ellos presentaban una mayor dependencia por la nicotina y menor motivación para abandonar el hábito que los fumadores de cigarrillos convencionales, según el doctor.

“Natural y sano no son sinónimos” Por su parte, el doctor Carlos Egea, neumólogo de Hospital Quirón Vitoria, explica que el consumo de tabaco de liar no deja de ser tan dañino como el convencional: “Muchos de sus consumidores tienen el falso convencimiento de que están fumando algo sano, pero natural y sano no son sinónimos”. Además, presenta aditivos —hasta un 22% de su composición, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ)— y “sigue teniendo componentes cancerígenos”, advierte el doctor Egea.

El tabaco causa unas 60.000 muertes al año en España, según ha advertido este lunes la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías, Socidrogalcohol.

De ellos, entre 1.500 y 3.000 son fumadores pasivos. Además, el tabaquismo es la principal causa de muerte evitable en el mundo y es responsable de una pérdida media aproximada de 10 años de vida. Se relaciona con más de 25 enfermedades y tiene una relación causal con el 30% de todos los cánceres, con enfermedades respiratorias (75% de bronquitis crónica, enfisema y asma) y con enfermedades cardiovasculares (25% de cardiopatía isquémica).

Fuente:20Minutos


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