Don Patricio, de rapero desconocido a estrella del verano: “Me cuesta hasta salir a la calle”

Don Patricio, de rapero desconocido a estrella del verano: “Me cuesta hasta salir a la calle”

Se puede sacar al canario de Canarias, pero no se puede sacar Canarias del canario. Don Patricio (El Hierro, 1993) destila naturalidad insular y, antes de comenzar la charla, bromea con su road manager: «No me gustan mucho estas gafas, son demasiado de fucker, ¿no?».

El herreño es el responsable del mayor éxito musical del año en España. Así, como suena. A punto de romper la barrera de los 60 millones de reproducciones en YouTube y los 80 millones en Spotify, y habiéndose embolsado un doble platino (80.000 ventas digitales), su pegajoso Contando lunares solo encuentra contendiente como canción del verano en el Con altura de Rosalía y J Balvin.

Sentarse a entrevistarle es, en sí, una contradicción. La condescendencia del medio tradicional abriéndose al artista joven se da la mano con la presupuesta humildad del que pregunta, de la misma forma en que combinan el lavadero de coches que nos acoge y las piruletas y patos hinchables gigantes que lo pueblan: de manera un tanto abrupta.

Con la calma del que se sabe reclamado, Don Patricio se encuentra con PAPEL justo antes de ofrecer un show patrocinado por Barrica de Mahou. Escapista de la rebeldía impostada, el que muchos consideraban sleeper de los Locoplaya (el colectivo de rap al que sigue perteneciendo junto a Bejo y Uge), busca ahora su propio sonido entregándose al reguetón y a los palos más sentimentales del abanico latino.¿Cómo lleva lo de las fotos? ¿Le cuesta meterse en el papel?Sesiones y tal, sí. Que me paren por la calle ya no tanto. Soy una persona sencilla y tranquilita, que le gusta estar con los suyos. Soy muy celoso de mi intimidad.¿La ha visto comprometida desde Contando lunares?Llevo tres meses en los que día sí y día también. Es complicado hasta salir a la calle, joder.¿Está pensando en algún incidente en concreto?Se me olvida algo en el supermercado y tardo el doble porque me tengo que parar tres o cuatro veces en el camino. Pero eso no es malo, porque es gente que te aprecia. Lo malo es cuando vas en un avión y te despiertan cuando estás durmiendo.¿En serio?O estás desayunando en un hotel y te hacen una foto con un bollo en la boca. Vete tú a saber para qué.Pasado el boom, ¿sigue sorprendiéndole el éxito?Yo creo que nunca llegué a fliparlo del todo. Yo estoy contento porque salieron las cosas bien, pero sé cómo es la música y sé que todo lo que sube rápido, puede bajar rápido. Sé que se pueden olvidar de mí en cualquier momento. Mi reto ahora es seguir estando contento con lo que hago, profesionalizarlo y hacer que vaya hacia arriba. Creo que no he tocado techo.¿Cuál es su cable a tierra?Mi cabeza. Y mi forma de ser. Me gusta estar con los míos y mantenerme ahí. No pierdo el tiempo tirándole a chicas por Instagram o cosas de ésas porque yo no soy así. Lo que sí ha pasado es que un promotor no avisara de cuánto iba a durar mi show y la gente se decepcionara. Huyo del concepto de estrellita, soy un tipo súper normalito.¿Qué se gana y qué se pierde haciéndose grande?He dicho que no a muchas fiestas turbias, he dicho que no a ir a según qué sitios y personas. ¿Lo bueno? El dinero. Ahora tengo mucho más dinero y contactos que antes. Incluso gente que había pasado de nosotros como Locoplaya ahora nos fríe el teléfono.¿Se dice el pecado pero no el pecador?(Ríe) Tampoco es plan de ponerse a dar nombres.Si hubiera que explicarle a alguien qué música hace Don Patricio, ¿qué diría?¡Que hace lo que puede!¿Dónde empieza Don Patricio y dónde termina Patricio Martín?Don Patricio sale de Patri, pero es un poco más seco y antipático porque ha aprendido a serlo, a fingir. Antes, cuando estaba triste lo estaba, ahora tengo que poner buena cara y hacer como que no. Cuando no me apetecía hacer una entrevista, lo decía.¿Como ahora mismo?No, no, ahora estoy bien. O eso es lo que te diría si estuviera fingiendo.¿Qué artista escucha y sus fans nunca asociarían con usted?Leiva. Es mi compositor favorito. Pero te digo en serio que últimamente solo escucho a Bad Bunny, es un referente. Su X100pre es un disco tremendo, el que tiene con J Balvin ya no tanto.

Hace unos días, el trapero puertorriqueño admirado por Don Patricio copó todos los titulares en Latinoamérica, al sumarse a las protestas contra el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló. Los acontecimientos, que tienen su causa estructural en la corrupción sistémica que asola la isla y su coyuntura en la publicación de mensajes soeces y privados emitidos por el político en contra de la población, han terminado con protestas multitudinarias pidiendo su dimisión. Así, Bad Bunny y Residente (Calle 13), publicaban este miércoles Afillando los cuchillos, una dura proclama contracultural en la que se puede escuchar: «El pueblo no aguanta más injusticia, se cansó de tus mentiras y de que manipulen las noticias».¿Bajaría Don Patricio a la calle como Bad Bunny?Yo he perdido un poquito la fe en la humanidad, pero en algún momento tendré que recuperarla. De pequeño era súper rebelde y tenía las ideas súper claras, pero ahora soy bastante más pasivo. Es un error por mi parte, pero es lo que hay. Ojalá algún día vuelva a sentir que se puede conseguir algo peleando.¿Hay alguna bandera que enarbolaría fácilmente?Hay muchas causas que podría apoyar, pero hay que dejar hacer primero a quien sabe y a quien conoce el tema de cerca. Puedo ayudar al feminismo intentando dejar de ser machista, pero es una lucha que tienen que liderar ellas. Puedo ser ecologista y apagar las luces cuando no estoy en una habitación, pero son las empresas las que tienen que ponerse las pilas.¿Cree que los músicos se mojan poco?Yo creo que no, que se mojan bastante. En política directamente creo que no, pero con causas concretas sí. Yo no soy nada activo respecto a estos temas en redes, pero conscientemente.¿Le sigue costando la impostura de la entrevista?Sí y no, porque creo que tengo más preguntas que respuestas. Ahora estamos hablando con naturalidad, pero si de repente un tío me pregunta sin venir a cuento si me gustan o no los toros, pues no lo entiendo. ¿Qué haces? ¿Por qué eso es relevante?¿Y cómo se casa esa libertad creativa con ponerse al servicio de una gran marca?Creo que cuando tú haces algo con una marca tienes que pensártelo muy bien. Por mucho que estemos promocionando una cerveza, si supiera que conduces bebido te diría que eres imbécil. Intento aportar mi forma de ser a esa marca, sin cambiar nada de lo que soy ni venderte algo que yo no querría para mí, por ejemplo.

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