Caso Plácido Domingo: las fronteras jurídicas del abuso y del acoso sexual
Melinda McLaine

Caso Plácido Domingo: las fronteras jurídicas del abuso y del acoso sexual

¿Cómo interpretar jurídicamente las nuevas acusaciones contra Plácido Domingo por su conducta ante antiguas compañeras de reparto? Algunas ideas previas: primero, los hechos que se denuncian con más precisión han prescrito; segundo: las numerosas acusaciones anónimas que cita la agencia AP carecen de valor penal (e, incluso, las que se atribuyen al barítono Robert Gardner y a la gerente Melinda McLaine son bastante relativas); y tercero: Domingo ha manifestado su inocencia, por lo que las acusaciones no pueden darse por hechos.

Sin embargo, la acusación que ayer se dio a conocer con la cantante Angela Turner Wilson como fuente es más grave que la que formuló Patricia Wulf en agosto. Entonces, la conducta que Wulf describió (igual que la que ahora denuncia Melida McLaine) se corresponde a la figura del acoso sexual. En cambio, el incidente que relata Turner Wilson (que dice que Domingo se acercó por su espalda, introdujo su mano en su sujetador, apretó dolorosamente y se fue) entra la categoría de abuso sexual.

“En España, el acoso sexual en el trabajo tiene penas de entre tres y cinco meses si la relación entre las partes es de paridad y de entre cinco y siete meses si hay una relación de jerarquía. Desde hace algunos años también se contempla el acoso en ámbitos que no son los del trabajo”, explica el jurista Tsevan Rabtan. En el caso denunciado por AP, esa diferencia es también problemática, ya que el presunto agresor no tenía ninguna relación de autoridad formal sobre las cantantes, pero sí que tenía un enorme prestigio profesional que se podría interpretar como una forma de jerarquía. “Entiendo que eso es una cuasi-jerarquía y que puede tener una relevancia social, pero a nivel jurídico no lo podemos considerar. Entre otras cosas, porque eso iría contra la libertad de cualquier persona con relevancia. Si quisiesen ligar, tendrían que ir con un notario“, explica el penalista José María Garzón. “Entre personas mayores de edad, esas jerarquías informales no se suelen tener en cuenta”, añade Rabtan.

El debate respecto al acoso sexual también tiene que ver con sus fronteras: ¿qué diferencia a un acosador de una persona siente un interés erótico y/o romántico por un compañero/a de trabajo y que lo manifiesta de una manera patosa, un poco pesada? “Si se da un rechazo inequívocamente expresado y, pese a ello, hay insistencia, estamos en el camino del acoso. Ese es el componente objetivo. Después, está el componente subjetivo que tiene que ver con el hecho de que esa conducta afecte a la estabilidad emocional de la víctima“, explica María Ángeles Jaime de Pablo, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis.

En agosto pasado, Domingo respondió al primer reportaje de AP diciendo que la percepción de lo aceptable había cambiado en 20 años. El tenor fue criticado por ello, pero, en el fondo, tenía razón: esas fronteras han cambiado y no sólo moralmente. “Desde hace años estamos en un proceso por el que se agravan las penas y por el que actos que no se consideraban delictivos ahora sí que lo son”, explica Rabtan. ¿Debe condicionar el juicio moral del público ese diferido? Que cada uno decida.

¿Y el abuso? El abuso es un asunto más grave, aunque el caso que denuncia Angela Turner Wilson sea sólo un contacto no consentido que no puede considerarse agresión. “No hay violencia ni intimidación en los hechos descritos”, explica Rabtan. En España, actos así pueden recibir penas de entre uno y tres años. En Estados Unidos, cada estado tiene un código diferente.

¿Está la frontera clara en el caso del abuso? ¿Qué ocurre si alguien intenta besar en los labios a un colega de trabajo en una fiesta y no es correspondido? ¿Se puede meter en un problema?

“El derecho penal está para delimitar esas fronteras”, explica Garzón. “Yo le diría que no es lo mismo intentar besar, que insistir en besar y, al final, robar el beso… En cualquier caso, el derecho es generoso y las relaciones sociales son aún más generosas y entienden los actos de las personas en su contexto. Pero es verdad que a veces tenemos la tentación de hacer un derecho tan denso y tan espeso que se convierte en una limitación de la persona”.

Queda una duda por plantear: tanto Wulf como Turner Wilson han sugerido que sus carreras como cantantes quedaron perjudicadas por los incidentes que denuncian. Las dos acabaron perdiendo estatus profesional en los años posteriores a su encuentro con Domingo. ¿Son estas quejas relevantes jurídicamente? “Podrían ser relevantes para pedir una indemnización, pero habría que ser muy prudente”, responde Rabtan.


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