CANCER DE PIEL

Cáncer de piel: el 80% del daño solar se produce antes de los 18 años


¡Cómo nos gusta estar morenos! Sin embargo, no debemos olvidar que el bronceado es una reacción de la piel ante una agresión externa y que la mayor parte de casos de cáncer de piel se deben a hábitos de exposición inadecuados durante la infancia y la juventud. Nuestra piel cambia de color cuando recibimos radiación solar, ya que un grupo de células de la piel, los melanocitos, producen más melanina para protegernos. O sea, el bronceado es un mecanismo de defensa. En el Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel, recordamos a los padres que la piel tiene memoria y que todos los hábitos de protección solar que tengan los niños y jóvenes ahora se reflejarán en su vida adulta.

El papel del sol en los niños

Pero no vamos a demonizar al sol ni quitarlo de nuestra existencia. Tampoco a privar a nuestros hijos de jugar al aire libre, la piscina, el campo o la playa. “El sol es necesario para la vida ya que se requiere para la síntesis de vitamina D, produce efectos beneficiosos en la esfera psicológica y tiene cierto poder antiinflamatorio”, nos explica la doctora Ana Martín, jefa de Servicio de Dermatología del Hospital Son Espases, de Palma de Mallorca, y coordinadora del Grupo de Dermatología Pediátrica de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Pero tiene su lado B. Una quemadura, “además de las alteraciones perceptibles, produce anomalías invisibles en las células, que son acumulativas y que inducen la aparición de pecas, arrugas y cáncer cutáneo, duplicando así el riesgo de melanoma en el adulto. Especial atención han de tener los niños de piel clara y los pelirrojos que se queman más fácilmente”, aclara la dermatóloga.


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