Apple queda atrapada en el pinchazo de la burbuja de los teléfonos inteligentes

Apple queda atrapada en el pinchazo de la burbuja de los teléfonos inteligentes


Todo lo que sube tiende a bajar. En algún momento. Tras años de notable crecimiento, el teléfono móvil inteligente ha comenzado a sufrir los efectos de una crisis que hace temer por su futuro ante la incertidumbre de si logrará retomar el ritmo de antaño. El mercado ha entrado en un nuevo estadio de maduración y, conquistado el planeta, se dispone a recibir las embestidas de una nueva situación marcada por la moderación.

Este escenario hasta ha hecho tambalear los cimientos de la todopoderosa Apple, que se consideraba casi indemne ante cualquier imprevisto. Sus últimos datos económicos han resultado ser los peores números de su historia, y es más, peor de lo esperado, aunque los inversores no penalizaron mucho sus títulos, ya que solo perdieron el martes un 0.69% en Wall Street. El gigante tecnológico con sede en Cupertino (California) vendió 40.4 millones de iPhones en el trimestre, comparado con los 47.5 millones del mismo periodo del 2015. En concreto, un 15% menos.

Pese a esto, bien puede sacar pecho de lograr próximamente un gran hito: alcanzar la friolera de mil millones de iPhones vendidos desde que hiciera aparición en 2007. Unas cifras no al alcance de cualquiera. Una tesitura que contrasta con su máximo rival Samsung cuyos últimos modelos Galaxy S7 le han catapultado a situarse líder de ventas por primera vez en un mercado, el norteamericano, que está considerado como uno de los grandes bastiones del gigante norteamericano. Y todo ello gracias a haberse mantenido la fecha ante la competencia a pesar de que la renovación de sus terminales suele producirse en el tercer trimestre de cada año.

Se lleva advirtiendo desde hace meses pero queda patente un punto de inflexión en el mercado. La caída de ventas a nivel global del llamado «smartphone», posiblemente el dispositivo electrónico más revolucionario del último siglo, es aún mayor. 2016 es ya su periodo histórico más negativo. En uno de sus últimos informes, la firma de análisis International Data Corporation (IDC) apuntaba para este año de un crecimiento en torno a un 3.1%, una cifra que refleja una fuerte desaceleración del mercado (se esperaba que las ventas aumentaran un 5.6%). Por primera vez el mercado crece por debajo del doble dígito. En anteriores ejercicios su crecimiento se alcanzó en un 10.5% (2015) y 27,8% (2014). En total, se venderán unos 1.480 millones de terminales.

Los analistas justifican este escenario, que podría pasar factura a algunosfabricantes a la larga hasta hacerlos incluso desaparecer del mercado, en respuesta a la continua desaceleración de los mercados ya consolidados y de China, principal motor del crecimiento económico, que vive hoy sus horas más bajas. En otros países como Japón y Canadá se producirá, por primera vez, una contracción de las ventas, cifradas en un 6.4% y 6.9%, respectivamente. La explicación, según expertos, se debe al cambio de comportamiento de los consumidores, que han empezado a comprar terminales en el mercado libre a través de plataformas online.

Al margen de los ya escasos mercados que existen con una baja penetración de «smartphones», la atención se desplaza hacia las estrategias de las marcas para asegurarse que el ciclo de vida de los terminales no se sobrepasa. Ahí se encuentra otra de las claves de este pinchazo. La tasa de renovación de los dispositivos móviles ha comenzado a prolongarse y las escasas innovaciones presentadas anualmente por los principales fabricantes no han logrado atraer al consumidor para adquirir modelos más actuales. A esto se suma el constante reguero de empresas de procedencia asiática que han colocado productos de bajo coste basados en Android, sistema operativo que alberga ya el 92,8% de cuota de mercado, según datos de Kantar Worldpanel. Firmas chinas como Huawei, Oppo, Vivo o Xiaomi se han hecho un importante hueco entre las primeras marcas en un mercado cada vez más competitivo.

Lo tradicional pierde fuelle

Precisamente, y dada esta tendencia hacia lo portátil y los servicios en la «nube», la informática tradicional sigue perdiendo fuelle. Las ventas mundiales de PC han alcanzado los 64.3 millones de unidades vendidas en el segundo trimestre de 2016, una disminución del 5.2% en comparación con el mismo periodo del año anterior, según datos de Gartner. Es el séptimo trimestre consecutivo en el que descienden las ventas a nivel global, aunque los analistas creen que el mercado está mostrando algunos signos de mejora dada la expiración del periodo de descarga gratuita de Windows 10 que podría incentivar la renovación de sus máquinas por parte de los consumidores.

Tampoco el formato tableta goza de la salud de antaño dada su caída en la demanda. Las ventas globales alcanzaron en 2015 las 206.8 millones de unidades, un 10.1% menos en comparación con el año anterior (230.1 millones de unidades), según la consultora IDC, que apunta a que durante el presente año los envíos globales (los encargos a los fabricantes) se reducirán un 9.6% marcando el segundo año consecutivo de caída. Y esta tendencia se mantendrá, como mínimo, hasta 2017.

La empresa que inventó el negocio del «tablet», Apple, ha ido perdiendo fuerza trimestre tras trimestre hasta colocar, en el último periodo, unos 10 millones de unidades, una cifra ligeramente inferior a la presentada anteriormente aunque le ha reportado mejores ingresos (un aumento del 7%) gracias a la llegada del iPad Pro. La mejora de sus funcionalidades y la búsqueda de opciones para un entorno productivo se sitúa entre los retos para volver a enchufarse a las ventas en los próximos ciclos.


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